Ecopsicologia
ecologia espiritual


El arte de ser feliz
(texto de la película)

La facultad de sintonizarse emocionalmente con la BELLEZA, TERNURA y SUTILEZA de la naturaleza nos permite alcanzar la armonía interior, lo que es indispensable para hallar un estado y una sensación permanentes de FELICIDAD EN LA VIDA. Es también el componente más importante del perfeccionamiento espiritual.

Esta BELLEZA es un elemento de la Creación de Dios.

¡Es importante entenderlo! ¡Pues sólo habiendo aprendido a amar la Creación, podemos enamorarnos de su Creador también! En cambio, sin este amor sincero ¿acaso será posible ser feliz?

¡Y el amor debe ser necesariamente mutuo! ¡El sólo hecho de que Dios nos ame no traerá felicidad! ¡No debemos tratar de llegar a ser amados, sino amantes! ¡Pero no aquellos amantes que aman con una parodia egocéntrica del amor (es decir, con sus primitivos deseos sexuales, llamados «amor» por las personas no espirituales), sino con el anhelo de ENTREGARSE, darse A DIOS!

¡El amor hacia Dios empieza con el deseo de conocerlo, al comienzo sólo con la mente, pero después —en toda Su plenitud— de tal manera que las emociones de mi amor se unan con las emociones de Su Amor! ¡Y luego se alcanza gradualmente la Unión total con Él, la cual sólo puede ser realizada por una conciencia desarrollada en el proceso de la búsqueda de Él y del servicio a Él!

Además, es muy importante tener en este Camino amigos con ideas afines. Pues es más fácil experimentar la felicidad de la propia existencia creativa dentro de un grupo espiritual o una comunidad espiritual, aunque sea pequeña.

¡Una persona éticamente saludable experimenta el deleite cuando aplica sus facultades para ayudar a los demás y cuando DA su conocimiento y todo de sí misma a los otros tratando de hacerlos felices!

¡Es gracias a este proceso de darse y de ver los resultados positivos, que una persona se vuelve feliz!

Pero ¿qué debe hacer uno para encontrar amigos dignos? ¡Simplemente debe ofrecerse, es decir, mostrar a los demás su utilidad! ¡Y que cada persona comparta con las otras lo que sabe y puede!

Aparte de esto, para la felicidad es esencial tener buena salud.

Pero ¿de qué depende la buena salud?

Se dice que el pecado cometido por Adán y Eva es la causa de nuestro sufrimiento y nuestras desgracias. Esta necia fantasía es incluso denominada con un término especial: «el pecado original». Pero yo propongo considerar este punto de vista como un síntoma obvio de la imbecilidad de los que creen en éste, ni hablar de los que lo predican.

Otros culpan de sus enfermedades a los médicos malos, a la contaminación del medio ambiente o a los otros, a aquellos que los hacen estar nerviosos, alarmarse, sentir estrés…

¡Pero, no! ¡Nosotros mismos somos culpables de nuestros problemas!

¡Es difícil entenderlo para las personas ignorantes de la filosofía religiosa! ¡No obstante, la verdad consiste en que Dios, Quien nos ama, creando para nosotros estos problemas, nos indica que no somos como Él quiere que seamos!

En otras palabras mucho más simples, si hacemos daño injustificado a cualquier ser, programamos las mismas situaciones en nuestras propias vidas, en nuestros propios destinos, pero la próxima vez seremos las víctimas. Esto se llama el efecto de la «ley del karma», la ley de la formación del destino. De esta manera, mediante nuestro propio dolor, Dios nos enseña a ser compasivos hacia el dolor de los otros y a no realizar malas acciones.

Y debemos tener en cuenta que la «ley del karma» no rige solamente durante una encarnación, sino durante varias. Por esta razón, entre otras, nacen niños enfermos.

Alguien puede preguntar: ¿por qué Dios lo necesita? ¿Por qué Él necesita que nosotros seamos «buenos» a Su entender?

Hemos discutido detalladamente este asunto —el asunto del significado de la vida humana en la Tierra— en cada libro publicado por nosotros. Ahora sólo quiero decir en pocas palabras que somos partículas de la Conciencia Universal Que evoluciona y Que se llama el Absoluto. ¡Su Evolución tiene lugar en nuestros cuerpos también! ¡Por eso Dios valora tanto a cada alma! ¡Por eso Él observa con diligencia a cada uno y todo el tiempo intenta corregir y ayudar a todos, menos a aquellos que han demostrado la ausencia total de perspectivas; a éstos últimos Él los envía al infierno, al «basurero» de la Evolución!

Así que para «tomar en nuestras manos» nuestros propios destinos, debemos aprender las reglas según las cuales nuestro Creador nos propone vivir. Él nos las dio a través de Sus Mesías y profetas.

Para cumplir estas reglas, es sumamente importante aprender a controlar nuestras emociones.

¡Debemos acostumbrarnos a vivir —independientemente de las circunstancias— en estados emocionales sutiles y puros! ¡Así seremos agradables para los amigos; así aseguraremos la salud del cuerpo y del alma y así, por lo menos, el paraíso será nuestra morada!

¡En cambio, las emociones groseras, tales como el enojo, la irritación, la envidia, los celos y otros estados similares, no sólo son desagradables para uno mismo y para los demás, no sólo arruinan la propia salud y la de los demás, sino que también aseguran una vida en el infierno después de la muerte del cuerpo!

¿Cómo aprender a controlar las propias emociones? Esto está descrito en detalle en nuestros libros y mostrado en nuestras películas. Ahora sólo quiero decir que el desarrollo del corazón espiritual es la base para la formación correcta de la esfera emocional de cada uno.

El corazón espiritual, que se encuentra inicialmente en el chakra anahata y que desde allí comienza su crecimiento, es un órgano bioenergético que produce las emociones positivas sutiles.

¡Jesús el Cristo y muchos otros Maestros Divinos y profetas nos aconsejaron desarrollarlo!

¡Gracias a este desarrollo, obtendremos salud y amigos verdaderos y nos acercaremos, según el estado del alma, al estado en el que vive Dios en el Aspecto del Espíritu Santo y del Creador!

¡A través de esto, Dios llegará a ser para nosotros una Realidad conocida!

Puedo señalar a mi persona como un ejemplo. Estoy completamente sano a pesar de tener más de 60 años. ¡Es más, mi cuerpo desde hace algún tiempo… rejuvenece! Miren, ¿cuántos años piensan ustedes que tiene mi cuerpo? ¿Cuarenta? ¿O, quizás, incluso treinta?

Cuando mi cuerpo tenía 59 años, oí el parecer de la gente en la calle: «¡Tan joven, pero ya con barba!».

¡Y yo me siento joven, vigoroso y maduro! ¡Y siempre vivo en un estado alegre, puro y tranquilo!

¡Hace mucho tiempo que me desacostumbré a sentir la ira, la irritación, la envidia, la tristeza, la ansiedad, el temor y así sucesivamente! ¡Ya no puedo experimentar más estas emociones!

He vivido y vivo sin enojo y sin deseo de vengarme de aquellos que hace años intentaron matarme y me dejaron en una agonía dolorosa durante 6 meses, por lo cual estuve dos veces en estado de muerte clínica. Tampoco siento enfado, miedo o el deseo de vengarme de aquellos que me amenazaron con «quemarme vivo» por mis libros, libros sobre Dios, sobre la felicidad del conocimiento de Él.

Es más, he llegado a ser tan cercano a Dios que puedo comunicarme con Él libremente y puedo llenar mi cuerpo de Él.

¿Queremos todos nosotros vivir así?

¡Entonces sigamos este Camino bien explorado y abierto para todos los que quieren seguirlo!

* * *

En lugares como éste es magnífico meditar uniéndonos con la belleza tierna de la naturaleza y con la sutileza de los Espíritus Santos, nuestros Maestros Divinos Que controlan nuestros destinos.

¡Debemos aprenderlo necesariamente si hemos decidido ir por el Camino espiritual, es decir, por el Camino del autoperfeccionamiento, del amor hacia la Creación y hacia el Creador y de la búsqueda de Dios, a Quien debemos infaliblemente encontrar y conocer!

Para este propósito, además, es fundamental leer los libros sobre Él y sobre el Camino hacia Él.

Muchas personas van a los templos, allí participan en los rituales. Al comienzo esto puede ayudar si es que uno no se contamina en estos lugares con la ideología del odio de las personas del mal. Lamentablemente, esto sucede a menudo. Pero, en general, la participación en los oficios religiosos ayuda a los principiantes a desprender su atención de los objetos del mundo material.

¿Y luego? Luego debemos entender que Dios no está presente más en los templos que fuera de éstos y que no es en la muchedumbre, aunque sea de personas que oran juntas, sino que es en las situaciones de estar «uno a uno» con Él, en la soledad, en la naturaleza, cuando y donde podemos sentir de mejor manera los TOQUES dichosos de Dios, podemos comenzar a OÍR Sus pensamientos dirigidos a nosotros, luego aprender a VER a los Maestros Divinos, los Espíritus Santos, ABRAZARLOS, entrar en Sus Cuerpos no materiales y UNIRNOS con Ellos.

¿Qué hace la mayoría de las personas en medio de la naturaleza? Se emborrachan, se inyectan heroína, matan y mutilan a los seres vivos, dejan después de irse todo tipo de basura, profanan el SILENCIO natural con los sonidos fuertes de sus radios o grabadoras, gritan…

Es obvio que de esta manera uno no se acerca a la felicidad del conocimiento de Dios, sino más bien al infierno.

En cambio, para el conocimiento de Dios, para el propio perfeccionamiento, es muy importante aprender a experimentar el SILENCIO interior, lo que nos permite llegar a conocer el éxtasis DE LA TRANQUILIDAD Y DEL SILENCIO que existen en la Morada del Creador.

¡Y cabe mencionar que el canto de los pájaros, el murmullo de la caña humedecida con el rocío o de las hojas de los árboles no estorban este proceso, sino que, por el contrario, hacen que el SILENCIO DEL ALBA sea más vivo, más brillante emocionalmente!

Con todo, es necesario comprender que sólo un practicante espiritual bien preparado puede lograr experimentar plenamente todo lo bello que nos puede regalar la naturaleza. De igual manera sólo tal practicante puede conocer al Creador y a Sus Representantes, los Espíritus Santos. Tal preparación debe ser realizada tanto en el aspecto intelectual y ético del autoperfeccionamiento como mediante el desarrollo de los chakras y meridianos, las estructuras bioenergéticas del organismo.

Además, en la naturaleza podemos recoger sus regalos comestibles: hongos, bayas, hierbas, etc., y comer todo esto en el momento o guardarlo para el futuro.

Por ejemplo, para hacer té, podemos usar simplemente algunas hierbas del prado y también podemos secarlas para el invierno.

Se puede usar menta, epilobio (Epilobium angustifolium) y las hojas del grosellero en el otoño, cuando la planta no las necesita más. Si encuentran un abedul derribado por el viento, también pueden recoger y secar sus hojas. ¡Las hojas y los conos jóvenes de las coníferas que han caído al suelo también son útiles para hacer té! (Pero no se deben tomar bebidas muy concentradas de éstos, ya que nuestros estómagos humanos no están acostumbrados a la concentración alta de resina, a distinción de los estómagos de los urogallos, para los cuales las hojas de las coníferas son su comida principal).

También podemos usar la ortiga. Muchas personas la odian porque les pica. ¡Pero les pica porque no la comen! ¡La ortiga es deliciosa cuando es joven y posee propiedades medicinales importantes: estimula el sistema inmunológico del organismo ayudando, entre otras cosas, a liberarse de muchas enfermedades!

Uno también puede secarla y luego hacer infusiones durante el invierno.

Además, podemos preparar la ortiga de la siguiente manera: lavémosla, cortémosla, pongámosla en agua hirviente por un minuto, saquémosla, dejemos que se enfrié un poco y luego comámosla con mayonesa. ¡Qué delicioso!

Igualmente, uno puede recolectar, secar y guardar otras plantas, tales como Aegopodium podagraria y el helecho de pluma de avestruz (Matteuccia struthiopteris). Incluso se puede recolectar la acederilla (Oxalis acetosella), secarla y luego hacer sopas con ésta. También se puede comer todas estas plantas en su forma cruda o agregarlas sin cocinar a la comida.

Se puede agregar a las comidas otras hierbas crudas, tales como la angélica (Archangélica officínalis), el tusilago (Tussilago farfara) e incluso brotes recientes de epilobio (cuando éstos crezcan más, se volverán amargos).

Aparte de esto, podemos conservar con azúcar, en forma de mermelada ligeramente hervida, las bayas del bosque, tales como el mirtilo, el arándano rojo, el arándano negro y la frambuesa.

En lugar de comprar miel de abejas, podemos hacer nuestra propia miel con las flores del cerezo aliso (Prunus padus) o con la ulmaria (Filipendula ulmaria) (se la puede hacer también con las flores del diente de león). ¿Cómo? Les cuento:

Debemos recoger las flores, llenar con éstas y con agua fría* una cacerola grande, hacer hervir toda esta masa y dejarla durante una noche.

Al día siguiente, estrujamos y desechamos las flores. Colamos el líquido que obtuvimos y lo vertemos en cacerolas llenándolas hasta 2/3 de su volumen. Lo hacemos hervir y luego le agregamos azúcar hasta que el nivel del líquido suba llenando las cacerolas completamente. Revolvemos el azúcar para que se disuelva mejor. Hacemos hervir todo esto de nuevo y luego lo vaciamos en tarros calientes, esterilizados con agua hirviente. Los cerramos con tapas herméticas.

¡De esta manera hemos obtenido miel casera, aromática, sabrosa y provechosa para la salud!

En cuanto a los hongos, nosotros los comemos todo el año. En la casa comemos hongos salados, mientras que durante nuestros campamentos en el bosque, cuando no hay hongos frescos, comemos hongos secos. Éstos últimos son ligeros, por lo que es cómodo llevarlos en las mochilas y después cocinarlos o incluso freírlos en un caldero sobre el fuego de campamento.

¿Cómo secar los hongos?

Para esto es preciso tener una secadora especial. Si uno seca los hongos sobre el fuego en el bosque, puede usar una secadora plegable para que sea más cómodo llevarla dentro de la mochila. Es posible hacer tal secadora con dos láminas anchas de metal, por ejemplo.

La secadora debe tener fondo, de lo contrario los hongos se cubren con hollín. Para secar los hongos, debemos ensartarlos en brochetas hechas de alambre de acero.

Los hongos comestibles crecen casi por todas partes: en la tundra, en los bosques, en las montañas y en las estepas. No son solamente deliciosos, sino que también son una fuente valiosa de proteínas. ¡La confirmación de esto es nuestra propia salud! ¡Pues, hemos comido hongos durante muchos años, lo que nos ha permitido no solamente sobrevivir en condiciones de falta constante de recursos económicos, sino también SER FELICES!

Es posible incluso freír los hongos directamente en el fuego ensartándolos en una ramita libre de corteza. Para esto, primero debemos calentar el hongo hasta que produzca jugo, luego salarlo un poco (la sal se pega al jugo y no se cae) y después solamente cocinamos el hongo en su propio jugo. ¡Así obtenemos un manjar maravilloso!

En épocas cuando ningún hongo crece en el bosque, podemos freír en el fuego sándwiches abiertos con queso. Para esto, usamos tenedores especiales. Por supuesto, nunca los hacemos cortando ramas vivas de los árboles, sino que usamos ramas secas.

¡Pruébenlo! ¡Se deleitarán mucho!

¡Así vivimos nosotros en la felicidad VERDADERA «crónica»!

¿Por qué enfatizo la palabra VERDADERA? ¡Porque la felicidad no consiste solamente en los hongos fritos ni en los sándwiches con queso, sino que la vida entera debe ser ARMONIZADA CON DIOS! En otras palabras, debemos vivir:

— ¡sin causar, en lo posible, daño a nadie!

— ¡siempre perfeccionándonos espiritualmente!

— ¡bajo la guía de Dios!

— ¡regalando a los demás el bien que podemos compartir!

¡Les deseo éxito en este Camino!